Este término para muchos puede ser conocido pero otros seguramente nunca hayan oído hablar de él. Sin embargo, en los últimos años está adquiriendo bastante importancia y comienza a ser conocido, sobre todo entre los emprendedores.

Coworking hace referencia a ‘trabajo cooperativo’, es decir, a una forma de trabajar que permite que profesionales de diferentes sectores, emprendedores, autónomos o pymes compartan un mismo espacio de trabajo. De esta forma, cada uno de ellos podrá trabajar en sus propios proyectos de manera individual, a la vez que se pueden generar proyectos comunes o contar puntualmente con otros profesionales que se encuentren en dicho espacio.

¿Y por qué surgen estos espacios? Este tipo de centros de trabajo se ha ido desarrollando en Europa desde hace pocos años, sobre todo a raíz de la crisis económica. A partir de este momento, emprender empezó a ser mas difícil y los profesionales no podían dedicar grandes recursos a alquilar o comprar una oficina.

Una de las principales ventajas del coworking es que permite a los ‘coworkers’ compartir no solo ese espacio de tabajo, sino diferentes recursos e incluso contactos, proyectos o clientes. Generalmente los espacios dedicados a este concepto desarrollan un tipo de filosofía de colaboración y de comunidad. Así, si un coworker necesita un diseñador gráfico, un abogado o cualquier otro tipo de profesional para su proyecto, puede que lo encuentre en su centro de coworking, evitando además el propio aislamiento, al estar rodeado de otros trabajadores.

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